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jueves, 4 de noviembre de 2010

El juicio final 1º parte

Quedan más o menos dos minutos para que comienze el juicio y estoy que no puedo más. El jurado entero me estaba esperando dentro de la sala, pero mi madre me había dicho que  hasta que el ángel guardián no me diese la entrada, yo no me moviese. Y eso hice. Me mantuve quieto hasta que un gran ángel de dos metros o algo así se presentó ante mi portando un arco y dos flechas.


Las puertas se abrieron, y al entrar, me quedé sin palabras. La sala era enorme: el techo era cielo puro y te daba una sensación de libertad increíble. Miré a mi alrededor y los dos laterales tenían unas especies de bancos que supuse servían para que la gente se sentase. En medio de la sala se encontraba el estrado, por encima de todo. A su alrededor había seis mesas con sillas, tres en un lado y tres en el otro. En cada mesa se encontraban:

En las dos puntas, dos mujeres igualitas. Eran rubias y solo tenían un ojo.
Al lado de la mujer de la derecha, había un centauro muy robusto. Me miraba como intentando darme miedo. Y en el otro lado había un pequeño ángel. Era un niño, parecía un bebé, pero mi madre me dijo que el era el muy famoso Cupido, y en el otro, un ángel normal. Vestía de blancon total y su aureola brillaba tanto como el sol.

Residiendo todo, se encontraba un viejo amigo: Dios. Estaba vestido de blanco y su pelo le cubría su cara. Entonces dio dos golpecitos a la mesa con un martillito y dijo:

-¡Comienza la vista de ascenso al cielo de Steve Paterson!


Esta es la continuación de Viaje hasta el cielo.

lunes, 11 de octubre de 2010

Viaje hasta el cielo

Antes de leer este relato, debes leer, Aquel fue el día mas feliz de mi vida, puesto que esta es su 2º parte.



Parece que hayan pasado siglos desde aquel día. El día en el que volví a ver a toda mi familia tras el accidente. Ese día no me lo podía creer. Pero volviendo al mundo real, si lo puedo llamar así, solo han pasado dos días. Los dos días mas lentos de mi vida.

Ayer, estuve en el limbo, para mi vista. Se supone que antes de que yo pueda pasar al cielo, tengo que pasar una especie de juicio. Lo he estado hablando con mi m1adre, quien sigue tan comprensiva como antes. Y estoy dispuesto a hacer lo que sea para no separarme de ellos nunca más.

Y hoy me han comunicado que hoy mismo, sería el día de la vista. Así que estoy tan impaciente y emocionado como asustado.

Pero tengo una cosa clara: la decisión que tomen será eterna y nadie la podrá revocar. Así que aquí empieza, mi viaje hasta el cielo.


Y ahora que han terminado de leer, me gustaría que supieses que durante este mes subiré relatos de terror, además de los que suelo subir normalmente. ¡Recuerdos!

jueves, 30 de septiembre de 2010

Aquel fué el día mas feliz de mi vida



Este es un relato que escribí el año pasado para un libro del cole, y me gustaría que me dijérais que tal esta.


Aquel fue el día más feliz de mi vida. Caminaba tranquilo por el paseo marítimo, sin nadie a mi lado. Estaba triste, pues no hace poco había perdido a mi familia en un trágico accidente. Ensimismado en mi mismo, solo era capaz de pensar en ellos.

De pronto, un gran estruendo me sacó de mi ensimismamiento. Pensé que era un ataque enemigo, pero me di cuenta de mi error. Aquel estrépito cambiaría mi vida para siempre, aunque yo no lo sabía.

Del fondo del agua, salió un dragón enormemente grande y con un pelaje de color bayo. Su cara daba a entender compasión y ternura, aunque fuese un dragón. Miré de un lado a otro por si alguien más estaba viendo lo que yo, pero no encontré a nadie.

Con prudencia me acerqué a él y le dije.
 -¿Quién eres? ¿Qué quieres?

 -Soy Dandrat. Te llevaré hacía…digamos…otro mundo.

No supe lo que me quería decir, pero me pareció de confianza. Me subí a su lomo y mi cabeza empezó a marearse. Un montón de imágenes se reflejaban en mi mente. Tras varios minutos, todo cesó. Me encontraba ahora en una estancia grande y lujosa. Caminé unos metros y noté que todo en aquella sala era tan blanco como las nubes. El suelo era esponjoso y cómodo. Abrí la puerta situada al final y salí a un corredor igual que la sala: Blanco.
Al final de este estaban toda mi familia. Mi padre, mi madre, mis dos hermanos y mi hermanito pequeño. Tods eran felices y me sonreían directamente.
 -Si quieres tienes dos opciones…-Me dijo el dragón, que aún estaba a mi lado.-Puedes quedarte con ellos para siempre o volver a tu “mundo”
Estaba en una encrucijada. Quedarme con ellos sería olvidarme de lo terrenal. Pero si por el contrarío regresaba tendría que esperar para estar con ellos. Finalmente, decidí quedarme. Dandrat se despidió de mí y se desvaneció en el aire. Me acerqué a mi familia y juntos atravesamos  el umbral hacía el cielo.